Un terremoto en Estada

No es la primera vez que nos sorprende la afición cronística de nuestros sacerdotes y el uso extraordinario que le dan espontáneamente a sus libros parroquiales de registro sacramental. En este caso (Pq 406/4), el cura de Estada, tras comunicar escuetamente que en 1755 no celebró matrimonio alguno en su parroquia, dedica el espacio libre de su quinque libri a notificar un terremoto.

Lo cierto es que no fue un terremoto cualquiera, sino el que luego se llamó “Gran Terremoto de Lisboa”, con repercusión en toda la zona Atlántica de Europa y África, de una duración entre 7 y 10 minutos y una intensidad que en nuestra escala actual de magnitud del momento rondaría el 9. El posterior maremoto, que a su vez causó un tsunami con olas de hasta 20 metros, y el incendio que le siguió durante 5 días, dejaron unos 90.000 muertos solo en Lisboa.

Cuenta este sacerdote que en Estada, encontrándose todos en la iglesia a las 10 h. del Día de Todos los Santos, no advirtieron el fenómeno, pero que en otros lugares cercanos sí y que en la hermana Estadilla el agua de la fuente a esa hora brotó con turbidez y que unos cazadores afirmaron haberse producido olas en la balsa… Lo extraño es que a renglón seguido y en un inusitado alarde informativo, describe con pormenores propios de sagaz gacetillero cómo “reventó el terremoto en la Ciudad de Lisboa”, su escasa incidencia en Madrid, cómo en Sevilla cayó la cúpula de la Giralda, y el rompeolas insuficiente que fue la muralla de Cádiz. Así mismo, reseña las réplicas del terremoto de los días 11 y 21 de diciembre y comenta la llamada en Madrid del rey D. Fernando VI al conocido padre predicador zaragozano D.Antonio Garcés y Maestre para que misionase apaciguando supersticiones y miedos telúricos del pueblo.

Ya sabemos que un buen periodista no revela sus fuentes de información, pero ¿¡de dónde sacó este buen párroco la impactante actualidad de todas esas noticias en 1755, y viviendo en Estada!?