Trascoro de la catedral
El muy querido sacerdote D. Enrique Calvera, anterior director del Patrimonio Histórico Diocesano, nos hizo conocer debido a un estudio que hizo sobre el mismo, el “Proyecto del Trascoro de la Sta. Catedral de Barbastro”, un expediente singular y breve en el que se recogen los acuerdos del cabildo, la correspondencia con el pintor Francisco Navarro Fábregas, el boceto del trascoro (al que este mes nos referimos) que envía este autor junto a su explicación del proyecto y el contrato a que se obligan las partes.
De esa enorme y desaparecida pieza artística, que decoró la parte posterior de la antigua sillería del coro, es el dibujo coloreado (Cp4AC13) que presentamos. Se trata del diseño explicativo de su intención creativa que Navarro Fábregas presentó al cabildo y con el cual consiguió su contratación el 1 de octubre de 1883.
En documento firmado por el deán D. Bernardino Salazar y el pintor, el Cabildo se comprometió a pagar 6.000 pesetas (aunque sufragó el encargo D. Saturnino López Novoa con dos entregas de 20.000 y de 13.930 reales de vellón, que equivalían a esa cifra, acción esta que se vio reconocida por el deán, quien hizo pintar el escudo de armas de su tío en la obra) y Navarro Fábregas se obligó a realizar en madera de caoba la estructura arquitectónica del trascoro y en óleo sobre lienzo la representación del apostolado con Jesús en el centro.
Actualmente sin interrupción visual desde la entrada hasta el altar, tuvo la nave central, orientado hacia la cabecera del templo, un amplio espacio destinado al coro. Fue en la espalda de ese coro y de frente a la mirada de los fieles al entrar por la puerta principal donde se ubicó esta pieza. Medía (aproximadamente) 10 metros de ancho y 5 metros el punto más alto de la crestería central. Dos grupos de seis hornacinas de 70 centímetros de ancho por 220 de alto en las que se representó a los doce apóstoles, se situaban uno a cada lado de la figura central de Jesús, que a su vez estaba flanqueado por sendos ángeles y bajo una estructura más alta, sobresaliente, con dosel y más historiada. La parte inferior tuvo un zócalo de 1 metro de altura imitando mármol negro.
Desaparecidos el coro y el trascoro, solo sabemos que en acta capitular del 5 de abril de 1950 quedó recogida (amén de la compra de un órgano por 160.000 ptas.) la aprobación del traslado de una parte de su sillería a la catedral de Teruel, quedando otra parte para necesidades de Barbastro (repartida entre el actual presbiterio y la capilla de la Dormición de la Virgen).
Se queja en su publicación el referido D. Enrique Calvera del poco acierto que tuvo el pintor al elegir para su obra una imitación del estilo gótico flamígero, que poco tenía que ver ni con el tono renacentista de la catedral ni con el gótico aragonés que en ella se exhibe, ni con las dos partes del retablo mayor que ya existían. Tal vez se quejara más, de haber sabido que el pintor se autorretrató en la figura del Redentor.
