Libros de coro. Cantorales

Antifonarios, salterios, diurnales, himnarios, graduales… toda la riqueza del canto coral de nuestra diócesis, asentada en la vida monacal y catedralicia, conserva su historia y su memoria en los ordenados anaqueles de nuestro Archivo. 60 voluminosos libros de canto llano, ajenos a sus facistoles, enmudecen sus pergaminos melismáticos en este espacio de acogida común, donde comparten silencio y quietud las misas de domingo con las de memoria y solemnidad, donde la esperanza de Adviento convive simultánea con la penitencia de Cuaresma.

Recientemente, dos expertos musicólogos, profesores en la Universidad de San Dámaso de Madrid y en la Universidad de Salamanca, han digitalizado y están llevando a cabo un detallado estudio de cada unidad para poder editar un catálogo de la amplia colección de cantorales manuscritos.

Cinco siglos –del XV al XIX– abarca este conjunto bibliográfico cuyo notorio valor radica, amén de su particular belleza, en ser dador y receptor directo de las corrientes musicales habidas en la Europa medieval, a causa de la ubicación fronteriza y la notoria antigüedad de nuestra diócesis.

Los monasterios de San Victorián y de Ntra. Sra. del Pueyo; el convento de San Francisco; la colegiata de Barbastro; y las catedrales de Roda de Isábena y de Barbastro son las procedencias de este patrimonio diocesano que celosamente custodia este Archivo.

El documento que exhibimos este mes (sig.:11 – A1/2) es una de las piezas de mayor relevancia musical. Acompañada de una muestra de tres acentos decorativos ―herrajes de refuerzo, orla floral y letra capital― mostramos una página de un “Antiphonale Officii” del siglo XV de la Catedral de Barbastro.

La rareza de este cantoral reside en que en él se preserva intacta la estructura musical previa al Concilio de Trento, momento en que la Iglesia modificó en gran medida la liturgia de las celebraciones.