Siervas de María
Con hondo pesar hemos sabido la próxima marcha de Barbastro de la Comunidad religiosa “Siervas de María ministras de los enfermos”, y en agradecimiento a sus 135 años de esforzada y piadosa dedicación a nuestros convalecientes más necesitados, elegimos como Documento del Mes un escrito fechado en 1909, tomado de la correspondencia habitual habida entre la Rda. Me Superiora Brígida Monzonís y el Ilmo y Rvdmo. Administrador Apostólico Isidoro Badía Sarradell.
Se trata de una sencilla carta recibida en el palacio episcopal el 25 de abril de 1909, en la que se pide autorización para realizar un retiro de tres días con motivo de la profesión de “votos perpetuos” de una hermana, así como que en el mismo pueda ser “oída en confesión”.
A veces, la ausencia de información puede ser noticia en sí misma, y en esta ocasión la escasez de documentos –apenas una carpeta con una docena de cuartillas (Sign.: Cu866)– lo es y nos ha inducido a un deseo aclaratorio de ese vacío. Lo poco que se ha conservado en la sección de “Órdenes Religiosas” desvela de estas hermanas una dedicación carismática de extrema llaneza, sobriedad y sumisión que merece el mayor encomio, que, sin embargo, no aparece, y lo que falta nos ha llevado a investigar en el libro de Actas del Cabildo (Gestis) Catedralicio, en el que tampoco existe ni una sola referencia a ellas.
La situación de Barbastro a su llegada, que fue el 31 de octubre de 1889, era desastrosa. Una epidemia de cólera había asolado a la población (detallada en el Libro Gestis IV-1/XIII). Las órdenes religiosas (Hermanitas de los Pobres Desamparados, Clarisas, Hijas de la Caridad…) no lograban atajar la situación y el Deán Doctoral y el Canónigo Magistral de la catedral, M. Iltres. D. Teodoro Valdovinos y D. José La Plana, solicitaron (probablemente, a título personal) la presencia de las cuatro primeras Siervas con tanta urgencia y necesidad, que ni siquiera anotaron en actas el acuerdo de traerlas ni la discreta recepción que pudieron darles antes de que con toda urgencia se incorporaran a su entrega. Habían venido a trabajar.
